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Por: Genaro Villalaz García

En las artes plástica de Panamá, Nerina Villarreal Metzner emerge con fuerza al construir una obra sólida, espontánea, introspectiva y profundamente comprometida con plegarse a la memoria por medio de los colores y las formas. Su pintura está situada en el territorio donde surgen símbolos creados desde su imaginación con una perspectiva rigurosa que se fortalece por una sensibilidad profundamente humana.

Formada inicialmente en Panamá, y posteriormente influenciada por experiencias artísticas en Europa y Estados Unidos, incorpora un lenguaje caracterizado por una búsqueda interior que es vibrante, espiritual y emotiva.

Hasta la fecha ha participado en numerosas exposiciones dentro y fuera del país, consolidándose como una creadora consistente. Entre las muestras internacionales en que ha estado sobresalen la exposición individual “Adagio” en Sevilla, España, y en el Museo de Arte de Querétaro, en México, que han ampliado el alcance de su propuesta estética.

En nuestro país, su presencia ha sido significativa. Ha formado parte de exposiciones colectivas que han marcado el panorama reciente, como “Territorio: Diálogo y Conexión” y Conexión Expo Art, donde su creatividad explora la identidad, el entorno y la sensibilidad artística del istmo.

En sus lienzos habitan hojas, flores, pétalos, agua, tierra y semillas: elementos que trascienden la función decorativa para convertirse en símbolos propios a los que ella le imprime su propia pasión. La naturaleza aparece como un cuerpo vivo que pulsa, resiste y revela. Cada trazo es una búsqueda de lo femenino, lo ancestral, lo que se oculta bajo la superficie del tiempo.

Su arte también posee una dimensión profundamente espontánea que trasciende los límites de la representación y de la mirada, del yo que se desdobla entre lo íntimo y lo colectivo.

La perspectiva femenina de la artista rehúye la complacencia; su pintura conmueve sin estridencias, desde un silencio que irradia una fuerza incontenible.

Su proceso creativo ha madurado hacia una estética donde la experimentación técnica incluye materiales mixtos y soportes no convencionales con una narrativa visual cada vez más depurada. Villarreal Metzner pinta lo que se recuerda sin palabras, lo que vibra dentro antes de convertirse en un discurso definitivo.

En una época marcada por la rapidez, la inmediatez y la exposición constante, su propuesta es una invitación a detenerse, a mirar con presencia, a sentir el peso exacto de una línea, la respiración de un color, el silencio que se hospeda entre los pigmentos. Su legado reside en la forma que nos permite mirar y reencontrarnos con un país más sensorial, profundo y con una identidad plenamente definida.

Nerina Villarreal Metzner continúa expandiendo su universo pictórico desde una autenticidad que va más allá de la emoción y la intuición, y su obra promete, en esencia, el trazo íntimo de una mujer panameña que construye un legado importante en la plástica nacional.

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