A partir de los 40 años, muchos hombres comienzan a experimentar cambios en su salud prostática que, si no se atienden a tiempo, pueden afectar de forma significativa su calidad de vida, su bienestar emocional y generar mayores costos en atención médica.
El esfuerzo para iniciar la micción, la urgencia urinaria, la sensación de vaciado incompleto o el goteo terminal son algunos de los síntomas del tracto urinario inferior (STUI), generalmente asociados a la hiperplasia prostática benigna (HPB). Esta condición se caracteriza por el crecimiento excesivo del tejido prostático y se estima que afecta al 45% de los hombres mayores de 45 años.
Según explica Yamile Sandoval, gerente médica de Salud Masculina de Adium, es fundamental que los hombres acudan a controles urológicos regulares a partir de los 40 años. “La evaluación temprana permite identificar las causas de los síntomas, evitar la progresión de la enfermedad y establecer tratamientos que mejoren la calidad de vida del paciente”, señala.
Estudios internacionales advierten que los STUI no solo afectan el día a día de los pacientes, sino que también impactan su salud mental y pueden derivar en complicaciones como infecciones urinarias, retención urinaria aguda, cálculos vesicales e incluso insuficiencia renal.

Factores de riesgo y diagnóstico oportuno
Especialistas indican que hasta un 50% de los hombres con HPB no consulta al médico hasta que los síntomas se vuelven evidentes. Estos se agrupan en síntomas de vaciamiento (chorro débil, intermitencia, esfuerzo al orinar), de almacenamiento (urgencia, frecuencia urinaria, nicturia) y posmiccionales (goteo terminal o sensación persistente de orinar).
La valoración médica incluye la revisión de antecedentes familiares, enfermedades asociadas como diabetes o insuficiencia cardiaca, y herramientas diagnósticas como la Escala Internacional de Síntomas Prostáticos (IPSS), que permite medir la severidad del cuadro y su impacto en la vida cotidiana.
“No todos los síntomas urinarios son normales del envejecimiento. Romper el silencio y acudir a tiempo al especialista es clave para lograr un tratamiento efectivo”, enfatiza Sandoval.
Avances terapéuticos
En los últimos años, el abordaje de la HPB ha evolucionado con cirugías mínimamente invasivas, tratamientos personalizados y terapias combinadas que reducen efectos secundarios y aceleran la recuperación.
Las combinaciones de bloqueantes alfa con inhibidores de la 5-alfa reductasa o con antimuscarínicos han demostrado mejorar significativamente la calidad de vida, especialmente en pacientes con síntomas obstructivos, de almacenamiento o mixtos.
“Las innovaciones terapéuticas actuales han permitido ofrecer soluciones más seguras y eficaces para los hombres que viven con STUI”, concluye la especialista.
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