Siete plantas productoras de concreto en Panamá recibieron el primer sello técnico del programa CERTCON, un sistema de evaluación independiente que busca establecer estándares verificables en la producción de uno de los materiales más utilizados en la construcción de infraestructura y vivienda.
La iniciativa aparece en un momento en que la actividad constructiva intenta recuperar dinamismo. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) muestran que los permisos de construcción aprobados en el país superaron los 115 millones de dólares en enero de 2026, con el distrito de Panamá concentrando la mayor parte de la inversión.
Detrás de estas cifras hay un elemento que pocas veces aparece en la conversación pública: gran parte del desarrollo urbano del país comienza en las plantas productoras de concreto. Puentes, hospitales, edificios residenciales y carreteras parten del mismo insumo. Su calidad influye directamente en la resistencia de las estructuras y en los costos finales de las obras.
Esa realidad ha llevado a distintos actores del sector construcción a prestar mayor atención a los procesos de producción del material. A partir de esa preocupación surge CERTCON, una iniciativa impulsada por la Asociación Panameña de Productores de Concreto (APACRETO) que introduce un sistema de evaluación externa dentro de la industria.
“Siete plantas son las primeras en recibir el distintivo CERTCON en Panamá” , explicó R obert Zauner, presidente de APACRETO. Según indicó, el programa busca ofrecer una referencia técnica sobre instalaciones que han sido revisadas por profesionales independientes en aspectos clave de su operación.
Las plantas se ubican en distintos puntos de la ciudad de Panamá y el área Este del país, zonas donde se concentra parte importante de la actividad constructiva.
Las plantas reconocidas son:
• Alia – Las Mañanitas
• Bayano – Juan Díaz
• Cementos Progreso – Tocumen
• Concretex – Las Mañanitas
• Concretos del Sol – Brisas del Golf
• Cosalo – Pradera Azul
• Hormigón Express – Llano Bonito

El proceso de evaluación revisa cuatro áreas: cumplimiento de normas legales y fiscales, condiciones de salud y seguridad ocupacional, procesos técnicos de producción del concreto —incluyendo manejo de materias primas y control de mezclas— y prácticas relacionadas con la protección ambiental.
Las inspecciones son realizadas por ingenieros independientes vinculados a gremios profesionales del sector construcción, entre ellos la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) y la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA). El sello tendrá una vigencia de dos años y el programa permanece abierto a otras plantas que operan en el país.
Aunque en Panamá existen normas técnicas que regulan aspectos de la construcción, no existe actualmente un sistema de certificación sectorial para plantas productoras de concreto. En ese contexto, algunos actores de la industria consideran que iniciativas como CERTCON podrían convertirse con el tiempo en una referencia técnica para proyectos de mayor escala.
El modelo toma como referencia experiencias aplicadas en otros mercados, entre ellas el sistema de evaluación de plantas desarrollado por la National Ready Mixed Concrete Association (NRMCA) en Estados Unidos, así como prácticas adoptadas en varios países de América Latina.
A medida que la inversión en infraestructura y vivienda vuelve a tomar impulso, la discusión sobre la calidad de los materiales comienza a ganar espacio dentro del sector. Y aunque el concreto rara vez aparece en el centro del debate público, su papel sigue siendo decisivo en la durabilidad de las obras que forman parte del crecimiento urbano del país.
