La temporada de lluvias ya no es lo que era hace dos décadas. El cambio climático ha transformado los patrones de precipitación en todo el mundo, y Centroamérica no es la excepción. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la intensidad de las lluvias extremas ha aumentado significativamente desde 1950, con incrementos de aproximadamente 7% por cada grado Celsius de calentamiento global. Este fenómeno representa un desafío creciente para la seguridad de los hogares, especialmente, en lo que respecta a la infraestructura eléctrica.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ratifica esta tendencia. En su informe “Estado del clima mundial en 2025” se confirma que los 11 años del período comprendido entre 2015 y 2025 han sido los 11 años más cálidos de los que se tiene constancia, y que 2025 fue el segundo o tercer año más cálido jamás registrado, dado que superó en cerca de 1,43 °C la media del período 1850-1900. Los fenómenos extremos ocurridos en todo el mundo, como los episodios de calor intenso, las lluvias torrenciales y los ciclones tropicales, causaron trastornos y devastación, y pusieron de relieve la vulnerabilidad de nuestras economías y sociedades interconectadas.
Para Centroamérica, donde las tormentas tropicales y huracanes son cada vez más intensos, estos riesgos se multiplican. El Sexto Informe de Evaluación del IPCC señala que aumenta la proporción de ciclones tropicales de categorías 4 y 5 en la región, lo que implica temporadas de lluvia más agresivas y mayor vulnerabilidad para las instalaciones eléctricas residenciales.
En este contexto, los errores eléctricos comunes durante la temporada de lluvias pueden resultar no solo caros, sino peligrosos para la vida. Muchas familias desconocen que el agua que se filtra por un techo deteriorado puede recorrer paredes y cielos rasos hasta alcanzar instalaciones eléctricas, provocando cortocircuitos que en segundos pueden dañar electrodomésticos de alto valor o, peor aún, generar incendios. Un televisor moderno, una computadora o un sistema de refrigeración pueden perderse completamente por un solo evento de humedad no detectado a tiempo.
Uno de los errores más frecuentes es el uso de extensiones eléctricas y multicontactos en zonas donde puede acumularse humedad. Muchas personas colocan regletas cerca de ventanas, puertas o en patios semicubiertos sin considerar que una salpicadura de lluvia o la humedad del ambiente pueden convertir estos dispositivos en trampas mortales. Las extensiones eléctricas no están diseñadas para soportar condiciones de humedad constante, y su uso inadecuado representa una de las principales causas de accidentes eléctricos domésticos durante las lluvias.
Otro problema común es no desconectar los equipos electrónicos durante las tormentas eléctricas. Los rayos pueden provocar lo que los expertos llaman “transitorios eléctricos” o picos de voltaje que viajan a través de las líneas de electricidad. “Estos picos pueden alcanzar miles de voltios en fracciones de segundo, suficientes para destruir los circuitos internos de televisores, computadoras, consolas de videojuegos y electrodomésticos modernos que dependen de componentes electrónicos sensibles. Muchas personas creen que apagar estos equipos es suficiente, pero la realidad es que mientras permanezcan conectados al tomacorriente, están en riesgo”, explica Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios para Centroamérica de Schneider Electric.
Pero proteger el hogar no requiere conocimientos técnicos avanzados ni inversiones millonarias. Antes de que inicie la temporada de lluvias, es necesario dedicar un par de horas a inspeccionar la instalación eléctrica. Buscar cables expuestos o pelados, enchufes que se sientan flojos o calientes al tacto, y verificar que la caja de fusibles o interruptores automáticos esté en buen estado. De encontrar algún interruptor que se dispara constantemente o detectar olor a quemado cerca de algún tomacorriente no hay que ignorarlo y requerir atención inmediata de un electricista profesional.
Algo fundamental a tener en cuenta es que las perturbaciones, transitorios o sobre tensiones en el suministro eléctrico siempre han existido por causas naturales, como por las descargas eléctricas que provienen de la atmósfera como rayos, tormentas eléctricas o relámpagos, también debido a alguna falla en la instalación eléctrica y sus conexiones como los falsos contactos; por la falta del cable de tierra física en los equipos electrodomésticos, o bien, debido a la sobrecarga de la red en horas pico.
“La instalación de protectores contra picos de voltaje es una de las inversiones más eficientes a realizar. Estos dispositivos, también conocidos como supresores de transitorios, absorben las sobre tensiones antes de que lleguen a los equipos. Existen protectores que se instalan directamente en el medidor o tablero principal para proteger toda la casa, y también protectores individuales para conectar equipos específicos de alto valor. Es recomendable una protección en capas, combinando ambos tipos para mayor seguridad”, indica Campos.
Y concluye: “El uso de un dispositivo de protección contra sobretensiones evitará costosas pérdidas por daños a los equipos provocados por el sobrevoltaje, además se podrán evitar accidentes eléctricos que podrían ocasionar incendios en residencias y negocios. La inversión en prevención es siempre más económica y sencilla que la reparación de daños, por eso es imprescindible evitar errores eléctricos comunes en temporada de lluvia, que pueden salir caros en más de un sentido”.
