La continuidad del suministro eléctrico sigue siendo un reto para Centroamérica. En 2024, el Sistema Eléctrico Regional registró 33 eventos de impacto regional que involucraron desconexión de carga, según la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica, un contexto que refuerza la necesidad de modernizar la protección eléctrica en la industria y los servicios críticos
En ese escenario, los relés inteligentes se han convertido en una herramienta clave para detectar anomalías en las redes eléctricas, aislar fallas con rapidez y proteger activos críticos. Su incorporación permite mejorar la continuidad operativa, reforzar la seguridad eléctrica y dar mayor visibilidad al desempeño de los sistemas, además de contribuir a reducir tiempos de inactividad no planificados y a operar con mayor eficiencia.
El sector industrial concentra cerca del 40% del consumo mundial de energía y genera más del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según el Foro Económico Mundial en su estudio Net-Zero Industry Tracker 2022 Edition. Este peso hace que mejorar la gestión energética sea cada vez más decisivo para la competitividad. Hoy, plantas manufactureras, instalaciones de procesamiento y redes de distribución eléctrica enfrentan una presión creciente por operar con mayor eficiencia y menor impacto ambiental.
“En la industria, la presión ya no está solo en producir más, sino en hacerlo con mayor control sobre el uso de la energía. Contar con infraestructura eléctrica más visible e inteligente permite identificar oportunidades de eficiencia, reducir costos operativos y avanzar en metas de sostenibilidad sin comprometer la continuidad del negocio”, explica Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios de Schneider Electric para Centroamérica.
Para que estos sistemas operen de forma coordinada, también deben ajustarse a estándares internacionales como la IEC 61850. Esto facilita la comunicación entre equipos de distintos fabricantes y ayuda a que la infraestructura eléctrica funcione con mayor seguridad, confiabilidad y capacidad de adaptación.
Además de fortalecer la continuidad operativa, los relés también cumplen un papel importante en seguridad. Su uso ayuda a proteger activos críticos, reducir riesgos eléctricos con potencial de provocar accidentes laborales y respaldar el cumplimiento de normativas cada vez más exigentes en seguridad eléctrica e industrial.
La sostenibilidad también se ha vuelto una variable central de esta transformación. Según la Agencia Internacional de Energía, las mejoras en eficiencia energética deberán aportar el 40% de las reducciones de emisiones necesarias para alcanzar los objetivos climáticos hacia 2040. En esa ruta, los sistemas eléctricos inteligentes basados en relés y tecnologías de gestión energética ayudan a operar con mayor eficiencia y menor impacto ambiental.
“Hoy, modernizar la protección eléctrica ya no es solo una decisión técnica, sino una decisión de negocio. En sectores industriales y servicios críticos, contar con relés inteligentes permite anticipar fallas, proteger activos clave y sostener la continuidad operativa en un entorno donde cada interrupción tiene impacto en costos, productividad y competitividad”, señala Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios de Schneider Electric para Centroamérica.
