Hablar de salud prostática es entender que cualquier cambio o trastorno que presente esta glándula del sistema reproductor masculino requiere atención médica inmediata.
Los especialistas abogan por la detección temprana y aconsejan a los hombres hacerse revisiones periódicas con un urólogo, a partir de los 45 años. Los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata (padre o hermano) y otros factores de riesgo genéticos o clínicos deben iniciar sus chequeos preventivos de forma más temprana, generalmente a partir de los 40 a 45 años.
“Si la persona tiene antecedentes familiares, presenta cambios genéticos hereditarios vinculados a una mutación en los genes BRCA1 O BRCA2 o el síndrome de Lynch debería empezar con los chequeos médicos a más temprana edad”, recomienda la Dra. Yamile Sandoval, gerente médica de salud masculina de Adium Centroamérica y el Caribe. Pero igualmente indica que, si siente ardor al orinar o dificultad para hacerlo, dolor en la parte inferior del abdomen o en el área genital, necesidad de orinar con mayor frecuencia en las horas de dormir, sensación de que la vejiga no se vació por completo e incluso sangre en la orina; el hombre no debe ignorar estos síntomas y debe asistir a un médico o profesional de la salud idóneo para determinar su causa.
La doctora Sandoval asegura que algunos de estos síntomas pueden estar relacionados con afecciones benignas, pero que igualmente impactan en la calidad de vida de los pacientes y hay que tratarlas de manera oportuna.
De acuerdo con la especialista uno de los problemas urinarios más comunes en los hombres, sobre todo en lo que tienen menos de 50 años, es la prostatitis. Esta hace referencia a la inflamación o irritación de la próstata que produce síntomas como ardor al orinar, necesidad frecuente, repentina o urgente de orinar; dolor en la parte inferior del abdomen, la ingle, los genitales o la parte inferior de la espalda.
“Si bien esta afección impacta con más frecuencia en la salud de los hombres menores de 50 años, también puede afectar a los mayores de esa edad. Por eso es importante, que cuando el paciente presente alguno de estos síntomas acuda a un profesional de la salud para que determine la causa específica de estas molestias y discriminar si se trata de una infección o hay otra causa subyacente (crecimiento prostático benigno vs maligno)”, expresa la gerente médica de salud masculina de Adium Centroamérica y el Caribe.
Un estudio destaca que, de los 4 tipos de esta afección, la prostatitis crónica es el diagnóstico urológico más frecuente en hombres menores de 50 años; y también resalta que su detección temprana y su clasificación clínica correcta permitirá que se determine un tratamiento adecuado y oportuno que mejore la calidad de vida del paciente.
Al igual que la prostatitis, otra afección benigna que puede impactar en la salud masculina es la hiperplasia prostática benigna (HPB) también conocida como próstata agrandada, haciendo referencia al crecimiento excesivo del tejido de este órgano.
Un estudio sobre la carga global de esta enfermedad afirma que su prevalencia oscila entre el 50% y el 75% de los hombres de 50 años o más, y del 80% en los que tienen 70 años o más. La investigación muestra a la hiperplasia prostática benigna como un importante problema de salud pública, debido al envejecimiento acelerado de la población. Condiciones como la obesidad, el tabaquismo y la diabetes no solo se asocian con enfermedades cardiovasculares, sino que inciden directamente en la salud prostática y en la agresividad de afecciones oncológicas.

“La dificultad para comenzar a orinar, el goteo después de la micción, el no poder vaciar completamente la vejiga son síntomas que el paciente no debe ignorar y recurrir a un urólogo para que le haga las pruebas médicas correspondientes; y una vez determine su diagnóstico, le indique el tratamiento a seguir”, señala la doctora Sandoval; y agrega que de no prestar atención a estos síntomas y el no comenzar una terapia oportuna podría causar debilitamiento de la vejiga, infección en este órgano o en el riñón, o insuficiencia renal debido al bloqueo del flujo de la orina.
Controles regulares antes de los síntomas
Los controles médicos regulares desde edades tempranas son claves para determinar si una afección en la próstata es benigna, como la prostatitis o la hiperplasia prostática benigna, o no lo es, como el cáncer de próstata.
En el caso del cáncer próstata, un estudio muestra que este es el cáncer más diagnosticado en varones en 118 países en el mundo. Y de acuerdo con la más reciente actualización del Global Cancer Observatory 2025, la incidencia en Centroamérica de esta enfermedad es del 28.9% y en el Caribe es de 35.1%.
David Gómez, Gerente médico de Uro-Oncología de Adium Centroamérica y el Caribe, asegura que al ser el cáncer de próstata una enfermedad que no presenta síntomas en estadios tempranos, su desafío sigue siendo su detección oportuna.
Al ser una afección que puede pasar desapercibida por mucho tiempo, por no presentar síntomas en sus primeras etapas, los controles médicos periódicos son esenciales para actuar a tiempo.
“Los avances en las pruebas de diagnóstico y en los tratamientos farmacológicos ofrecen mejores tasas de supervivencia a los pacientes que padecen esta enfermedad. Detectarla en las primeras etapas, localizado o regional, es fundamental para tratar el paciente de una manera oportuna”, reitera el doctor Gómez, e insiste que es importante que los hombres con antecedentes familiares asistan a consulta médica con un urólogo a partir de los 40 años; y aquellos no tienen antecedentes realicen su consulta inicial y seguimiento, a partir de los 45.
